¡Nuevo!

Doble lectura

Con este texto queda patente aquello de "según el cristal con el que se mire", por favor, leedlo y no me digáis que no parece que Carlos García Pont y Sandalio Gómez lo hayan escrito (pdf) desde el más profundo conocimiento del modelo sanitario que se impone en nuestro entorno:

Los sistemas tradicionales de producción se basan en la especialización, en la creación de departamentos que se especializan en la realización de una de las tareas específicas que contribuyen a la fabricación del producto final. De esta manera nos movemos en lotes de producción. El lote avanza de departamento a departamento. En cada uno de ellos se le van añadiendo operaciones, hasta que se consigue el montaje del producto final.

Por razones históricas tendemos a la organización por funciones y departamentos. La lógica que apoya esta organización de procesos es aquella que nos dice que los especialistas saben más de unas tareas que cualquier generalista y, por tanto, tendemos a crear esos departamentos especialistas que acumulan el conocimiento de esa actividad determinada.

Es por eso que las personas que trabajan en un departamento especializado crecen dentro del mismo al ir acumulando conocimientos sobre esa tarea concreta, a pesar de que pueden ser completamente ignorantes con respecto a otras tareas indispensables para la fabricación del producto.

La especialización por departamentos nos empuja a gestionar la producción en grandes series o lotes de producción. Si tenemos departamentos especializados, lo siguiente es saturarlos de trabajo. Es por ello que la lógica tradicional de la producción ha ido dirigida habitualmete a no parar las instalaciones. La especialización y mejora de cada uno de los departamentos pasaba por inversiones en maquinaria, y esas inversiones hay que rentabilizarlas. Independientemente de las necesidades de otros departamentos, eso implica mantener la ocupación de máquina al 100%.

Es habitual que, con esta lógica, los departamentos de montaje fueran a la cola de la planta. Esto va a cambiar radicalmente en los nuevos sistemas de producción. Se intenta acercar las operaciones a las necesidades de los clientes. Por ello, son los departamentos de montaje los que reinan en la fábrica. El departamento de montaje se convierte en un cliente exigente que obliga a una reorganización del resto de la planta.

Por otro lado, los clientes no suelen pedir los productos en función de la lógica de especialización. Piden lo que necesitan cuando lo necesitan. El traslado de las necesidades del cliente a los demás departamentos de la fábrica implica cambiar la lógica de la especialización y de las grandes series de producción a la lógica de la producción flexible adaptada a las necesidades de los clientes.

Lo tomé prestado de la exquisita Pella del Gofio que cocina el Dr. Bonis. Todo un referente a la hora de escribir.

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