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SALUD EN UN MUNDO DIGITAL

¿Un chatbot puede sustituir a un psicólogo?


Dos empresas americanas quieren crear un psicólogo virtual usando inteligencia artificial. Están desarrollando unos chatbot que respondan como lo haría un coach, un psicólogo o un amigo.

En Estados Unidos casi un 7% de la población sufre depresión.  La psicoterapia ha demostrado su capacidad de mejorar el estado de estos pacientes, y el apoyo social es parte esencial del tratamiento.

Del diván a tu bolsillo


Desde hace tiempo existen consultas psicológicas virtuales en los Estados Unidos, como Ginger.io donde podemos encontrar desde coach (una especie de "entrenador emocional"), a psicólogos o psiquiatras, con los que realizar sesiones virtuales. Una vez abonados al servicio (desde 129 €/mes), podremos ponernos en contacto con profesionales de carne y hueso.

Pero en la Virtual Assistant Summit organizada por RE•WORK, se plantearon si un chatbot podría ayudar a personas afectadas por trastornos mentales o al menos dar un apoyo en su día a día.

Los asistentes virtuales conversacionales (chatbots) son herramientas digitales especializadas en imitar conversaciones más o menos humanas, según su complejidad. Un ejemplo de asistentes conversacionales conocido por todos es Siri, de Apple. Hay muchos otros como Amy de x.ai o Alizia, si queréis uno en español.

Chatbots - psicólogos en el bolsillo


Joy, parece que sabe español
Si pueden imitar la conversación con un humano, los asistentes virtuales podrían adquirir las habilidades de escucha y comprensión necesarias para mantener una charla profesional. Pero ¿pueden entrenarse lo suficiente como para ayudar a tratar a pacientes con depresión u otros trastornos?

Es lo que intentan en Joy. Este chatbot creado por Danny Freed (de 23 años), funciona en el Messenger de Facebook. Reconoce las emociones básicas (positivas o negativas) de los mensajes y lanza una pregunta para buscar la confirmación de su hipótesis del tipo "te noto enfadado, ¿qué te pasa?". Una vez al día pregunta al usuario sobre su jornada, utiliza las respuestas para identificar las emociones y propone consejos para mejorar el estado del usuario.

Como dice su creador, el objetivo es seguir desarrollando el sistema para hacerlo cada vez más eficaz en su misión de dar el máximo apoyo a las personas que lo quieran utilizar.

Un chatbot con personalidad propia



En la misma conferencia, otra pequeña empresa llamada Replika ha despertado interés. Ofrecen un servicio de apoyo continuo a través de un chatbot capaz de aprender del histórico de la conversación, no sólo los hábitos, si no también la forma de escribir del usuario. Luego reproducirá este estilo y usará los nuestras respuestas para preguntarnos también por tareas que teníamos pendientes.

La creadora de esta herramienta, Eugenia Kuyda, quiso crear la idea tras perder a una amiga muy cercana. Así, imaginó un chatbot que aprendiera a expresarse como lo hacía su amiga y así poder manteniendo las conversaciones que tenía con ella. ¿Esta historia os recuerda a algo?

Si el chatbot pudo ayudar a esta joven empresaria a sobrellevar el luto tras la muerte de una amiga, cabe plantearse la duda sobre el impacto que puede tener una herramienta de este tipo sobre la mente de alguien sufriendo un trastorno mental. Además, no parece que un gran número de personas pudiera aceptar "seguir existiendo" en forma de chatbot. Os recomiendo encarecidamente el episodio Be Right Back de Black Mirror si queréis tener más elementos para reflexionar sobre este tema.


De momento, debemos tomar con muchas precauciones cualquier intento de actuar sobre pacientes con herramientas que todavía no somos capaces de controlar. Y si no que se lo cuenten a Microsoft, cuyo proyecto de chatbot TayTweets tuvo que ser retirado porque un grupo de usuarios la convirtió en una racista, misógina y homófoba en menos de 24 horas.

El parpadeo del ADN


Bueno, con una pequeña trampilla, pero esto no le quita mérito al descubrimiento. Porque una nueva técnica de imagen ha permitido ver cómo brillan las moléculas de ADN con una fluorescencia propia, que no requiere añadir ningún marcador.

Todas las veces que hemos visto imágenes de ADN "brillando", es porque hasta ahora se añadían marcadores fluorescentes, una especie de tintes que se unían al material genético para hacerlo brillar. El problema fundamental es que estos marcadores son tóxicos y matan a la célula que estamos viendo.


Durante todo este tiempo se había pensado que las moléculas de ADN no tenían propiedades fluorescentes. Pero un equipo americano a descubierto que en realidad sólo teníamos que encontrar el estímulo adecuado, la longitud de onda apropiada para activar la fluorescencia de cada molécula. Han bautizado a la técnica con el poco glamouroso nombre de "nanoscopía óptica de localización de fotones por espectroscopía de contranste intrínseco".

Tras la estimulación las moléculas brillan por un corto periodo de tiempo y luego entran en un estado de "oscuridad" o refractario, largo. La técnica permite ver hasta una resolución de 0,6 nanometros; el diámetro del ADN es de aproximadamente 3 nm, es decir, unas cuatro veces mayor que el límite.

Si ver brillar con luz propia los genes que configuran tu vida no te hace sentir nada emocionante, míratelo porque igual te pasa algo grave.

| PNAS: artículo original 

Activar al profesional sanitario para un liderazgo compartido, evento #FFpaciente


Garantizar la viabilidad de los sistemas sanitarios requiere de una población capacitada en Salud. Es el empoderamiento del paciente, garantizar que tenga herramientas para ser el responsable de su salud, pero también para actuar sobre la enfermedad.

El próximo viernes, 3 de marzo, tiene lugar en Madrid el Cluster For Patient Empowerment (C4PE), una reunión promovida por el Impact Hub Madrid. El tema del evento es la activación de los profesionales sanitarios para lograr ese liderazgo compartido.

En esta jornada, se presentarán dos proyectos que han servido para formar a profesionales sanitarios, en este nuevo modelo de relación entre los pacientes y la Sanidad.

Joaquín Casariego (Fund. Aldebarán) presentará su proyecto basado en simulación y por su parte, Carlos Bezos (iexp.es) aportará datos de la
primera formación en empoderamiento de pacientes para profesionales de la salud realizada en la Escuela Nacional de Sanidad.

Además los alumnos del máster h2i institute hablarán sobre las conclusiones de su trabajo ¿Cómo podríamos activar al profesional sanitario para construir un nuevo paradigma de relación con el paciente?. Al final de las sesiones se hace reservado dos horas para trabajar en grupos sobre el tema de la reunión.

Puedes inscribirte de forma gratuita. El hashtag de la jornada será #c4pe que compartirá objetivos con #FFpaciente.

El cardiólogo que enfadó al parlamento británico



En 1887 Augustus Desiré Waller registró por primera vez la actividad eléctrica de un corazón humano, de forma sistemática. Fue el primer electrocardiograma (ECG) de la historia de la medicina . Gracias a este hito pasó a formar parte de la élite científica del Reino Unido.

Uno de los mayores ¡ZAS en toda la boca! de la historia de la ciencia.


Antes de medir la electricidad del corazón humano, este médico francés experimentó con su perro Jimmy, un bulldog que le acompañaba en todo momento.

Para sus experimentos sumergía las patas del perro en tarros de cristal con agua salada y utilizaba un galvanómetro de Lippman para dibujar sobre un papel el voltaje.

Precisamente estos experimentos con su perro llegaron al Palacio de Westminster, como se puede leer en las actas de la Cámara de los Lores:

Pregunta: en una lectura de la Royal Society en la Burlington House el pasado 12 de mayo, un bulldog fue tratado cruelmente cuando se le ató con una tira de cuero con clavos afilados alrededor del cuello y sus pies se sumergieron en botes con sales disueltas, y los botes fueron conectados después con cables a galvanómetros. Tamaño acto de crueldad debería ser seguramente sancionado bajo el "Acta de Crueldad contra Animales" de 1876.

Respuesta: el perro en cuestión vestía un collar de cuero adornado con clavos de latón, y se colocó de pie sobre agua a la que se había añadido algo de cloruro sódico, o en otras palabras, sal de mesa. Si mi honorable amigo ha remado alguna vez en el mar, podrá apreciar plenamente la sensación lograda a través de esta agradable experiencia.


Y así, con un par de narices, la ciencia defendía otra vez su posición, en un mundo en el que predomina el miedo a lo desconocido.

No sabemos si hubo turno para la réplica, pero ante semejante bochorno lo mejor hubiera sido quitarse la peluca blanca y salir cabizbajo del parlamento.

Waller no fue el primero en encontrar actividad eléctrica en el corazón, ese mérito le corresponde al italiano Matteuci en 1838. El mérito fundamental de Waller está en que sabía qué buscaba y en ser el primero en hacerlo con humanos, siguiendo una sistemática y un método científico. Más adelante el famoso Einthoven perfeccionaría su máquina y pondría nombre a las diferentes fases y ondas del ECG tal y como las conocemos hoy en día. Por todo ello Einthoven ganó el premio Nobel en 1924.