Pues ahora que lo dices...
Si tuvieras que hacer un estudio sobre un medicamento y quisieras preguntar a los voluntarios sobre los posibles efectos adversos del mismo, ¿cómo lo harias? Esa misma pregunta se hacen los investigadores cuando plantean un estudio y la verdad es que no es fácil elegir el método. Podríamos por ejemplo preguntar a los voluntarios directamente y sin más mediaciones: "¿ha notado usted algo raro?, ¿ha sentido alguna molestia?". Aunque también podríamos entregarles una lista con distintos síntomas para que marcasen aquellos que han manifestado. Esta decisión podría parecer banal, si no fuera por lo que han descubierto en la Universidad de California y San Francisco, Stephen Bent y su equipo. En una comunicación breve aparecida en Annals of Internal Medicine, el grupo de investigadores se pregunta sobre cuál es el mejor método para preguntar a los pacientes sobre los efectos secundarios . Se dividieron tres grupos y se les entrevistó de tres modos distintos, a los primeros se les preg…