3 comentarios
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Estimados Sres.
Yo he viajado muchas veces de Buenos Aires al lejano sudeste asiático, o de NYork a Londres, y nunca he sentido molestias ni dificultades en el sueño o la atención. Por otro lado, que pasa con las tripulaciones de Air Malasya que vuelan BsAs-Kuala Lumpur, o los que cruzan el Atlántico en posiblemente miles de viajes diarios. Intuyo que al tema se le dá más importancia y trascendencia de la que merece.
Roberto Bianchi -
Estimado Roberto:
¿No tendrá usted algo de artista, de poeta tal vez? Dejando de lado el verso, me gustaría responderle con toda la profundidad y rigor necesarios así que permitame extenderme un poco.
En primer lugar, no pongo en duda su experiencia, al fin y al cabo yo he cruzado 'El Charco' en cuatro ocasiones y todavía no he sentido nada que pueda describirse como Jet Lag.
Sin embargo es más frecuente de lo que podamos pensar, aunque no tan grave como se nos ha hecho creer. En realidad los síntomas pueden variar desde un ligero insomnio a intensos dolores de cabeza. En la mayoría de los casos una simple desorientación al poner el pie en tierra.
Jet Lag se utiliza como sinónimo de desorden horario o disrritmia circadiana. Y es que nuestro organismo posee ciertos mecanismos que cumplen sus cometidos siguiendo ciclos temporales reiterativos, un ejemplo es el sueño o las variaciones de temperatura corporal que sufrimos durante el día.
Aunque todavía no están claros los elementos moleculares que regulan dichos ciclos sí se conoce que al quebrantar el ciclo normal aumenta el riesgo de ciertas patologías como la obesidad, la depresión, etc.
Además de los reguladores internos (entre los que se cree que está la melatonina) existen reguladores externos como la luz. La luz que reciben nuestros ojos, además de facilitarnos muchísimo visión, transmite una señal al Núcleo SupraQuiasmático del Hipotálamo, una región que supuestamente controla de manera rigurosa la secreción de melatonina (más baja durante el día y aumentada por la noche).
Se han hecho experimentos variando artificialmente las horas de exposición a luz de voluntarios y se ha logrado determinar que nuestro ritmo circadiano es de 24 horas y 11 minutos.
Charles A. Czeisler intentó 'estirar' ese ciclo hasta las 28 horas aislando de cualquier contacto con el exterior a varios voluntarios y alterando mediante luz artificial los días. Sin embargo, no importaba cuándo se fueran a dormir, se despertaran o qué hicieran durante ese tiempo; las hormonas y la temperatura corporal siguieron cumpliendo su ciclo de 24 horas durante el mes que duró el experimento.
Es por eso que tal vez si sólo se trata de un viaje en el que dejamos unos días antes de tomar otro vuelo largo no notemos la dichosa descompensación. Sin embargo un obrero al que le cambian repentinamente de turno de día a turno de noche, tendrá dificultades para adaptarse ya que las primeras semanas tardará en dormirse una vez ha comenzado el día y tendrá sueño cuando entre a trabajar.
Espero haber sido de ayuda, si quiere más información o quiere que le señale dónde puede encontrar más artículos sobre el tema, por favor dígamelo.
Agradezco mucho su participación e interés, un saludo. -
Estoy consumiendo un gran prdoducto que estimula las células madre adultas, se lo recomendé a una señora que tiene el sindrome de Sheehan cual es el mejor momento para ella consumirlo. En cuanto al consumo de nutricionales como se debería hacer de la mejor forma para que todos los consumidores tengan los resultados que se desean?.
Gracias por la atención.
María Victoria