¡Nuevo!

Google, Crookes y Anna

Seguramente habréis notado ya que Google ha cambiado su logotipo por un Doodle -que así se llaman estos dibujos- en honor al descubrimiento hace 115 años de los Rayos X. Y es que tal día como hoy pero de 1895 el físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen empezó a descubrir lo que más tarde bautizaría en un gesto de humildad como Rayos X, y no fue su único gesto de bondad.

Y mira que podía haberles puesto su nombre, pero es que tal era el desconocimiento sobre estos Rayos en aquella época que por no conocer, no se conocía ni su efecto nocivo sobre la salud; así que se quedaron con "Rayos incógnita" o mejor X que es menos de superhéroe. Sin embargo Nicola Tesla ya había advertido del peligro de estas ondas antes incluso de su descubrimiento oficial.

¿cómo pudo ser esto?

Pues porque en realidad no fue Röntgen quien los descubrió, aunque sí quien los estudió. Resulta que sir William Crookes se dedicó durante el siglo XIX a la investigación de los efectos que producía la descarga eléctrica sobre varios gases. Para este experimento utilizó unos tubos de vacío conectados en sus extremos a electrodos que generasen corrientes de alto voltaje. En un alarde de ingenio los bautizó como tubos de Crookes, pero resulta que como estaba muy ocupado estudiando (o más bien desmintiendo) la existencia de fantasmas, dejó de lado el estudio de un interesante fenómeno que ocurría al aproximar sus tubos a placas fotográficas.

Y fue así como Tesla empezó a estudiar, en 1887, este efecto de los tubos de Crookes. Una de sus conclusiones fue la de advertir a la comunidad científica del peligro de los mismos y más concretamente de la exposición a estas radiacionesen organismos vivos.

Siete semanas después de haberse topado con la fluorescencia producida por unos tubos de Crookes en una solución de platino-cianuro de bario, Röntgen ya había experimentado todo lo necesario para poner la mano en el fuego. O más bien la mano de su esposa bajo los Rayos X.

Y así es como se gestó la primera imagen radiográfica del cuerpo humano, de la mano de Wilhelm Röntgen y por supuesto de la de Anna Berta, la mujer del científico. Una imagen que fundó una nueva especialidad médica, la Radiología.

Todo lo que vino después ya es Historia. A Röntgen le dieron el Nobel de Física, la medalla Barnard, la medalla Rumford, la Orden de la Corona de Alemania y muchos otros premios más. Y a Anna, bueno, a la pobre señora Röntgen sólo le ha quedado el honor de mostrar su huesuda mano en todas y cada una de las clases de Introducción a la Radiología que se dan en las facultades de Medicina del mundo. Así que puestos a sumar, Anna Berta ha ocupado más diapositivas Power Point que ninguna otra mujer en la historia de la Medicina, y todo por jugarse la mano por su marido. Hay que ver como está la igualdad.

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